Falta poco

Falta muy poco para las elecciones en EEUU.  Al igual que muchos, he seguido de cerca la campaña de Obama y estoy convencido de que sería un excelente Presidente, indiscutiblemente mejor que el que está ahora en la Casa Blanca.

Tengo un poco de miedo.  Las encuestas le dan un margen muy positivo a Obama.  Con sus ataques, McCain está perdiendo mucho terreno, alguna gente se está pasando de bando y otra está cayendo nuevamente en la indecisión, aumentando la lucha por ese voto marginal que más de una vez ha decidido una elección.   Contando los votos electorales de acuerdo con las encuestas en cada estado y las proyecciones necesarias donde no necesariamente hay encuestas, Obama se encuentra muy cerca de pasar con firmeza el umbral de los 270 votos electorales.

¿Por qué el miedo?  Dos razones:  creo que el llamado “efecto Bradley” podría jugarle una mala pasada al Partido Demócrata.   En varias ocasiones, las encuestas no logran reflejar la intención de voto, en particular cuando uno de los contrincantes es negro.   Recientemente no han habido ejemplos contundentes como lo fue en el pasado (en el caso del aspirante a alcalde que le da el nombre al fenómeno), pero habrá que ver si a los votantes en este país en el que el racismo ha sido un problema grande a lo largo de su historia no les tiembla la mano por votar sin importar el color de la piel.

El otro miedo es el tono violento que está tomando en ciertos puntos.  ¿Mátenlo?  ¿No confío en él porque es árabe?  Primero, no es árabe.  Segundo, ¿eso es relevante?  Tercero, McCain responde:  “no, señora, él es un hombre decente de familia, etc.”  Ojalá que su intención fuera refutar la afirmación de que no se puede confiar en él, y no refutar que no puede ser que sea árabe porque es un hombre decente.

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That one VS McCain

Las historias de la vida de cada persona pueden darnos una buena idea de cómo se comportaría ante retos enormes, como el ser presidente de los EEUU.

Acá hay una y acá la otra.

“Esta es la madre de todas las tormentas.”

El alcalde de Nueva Orleans Ray Nagin le indicó con estas palabras a los habitantes de su ciudad el peligro inminente del huracán Gustav.  En cuanto empecé a escuchar que Gustav se dirige hacia Louisiana, recordé una portada de hace exáctamente un año de la Time:  “Es patético.”

Dos años después de que Katrina golpeó la costa estadounidense, poco o nada se había hecho.  La misma fragilidad de la infraestructura que ocasionó la tragedia en primer lugar es la que prevalece a pesar de todas las voces de alarma.  Décadas de malos trabajos, corrupción y desentendimiento por las autoridades le pasaron la factura a la ciudad con un huracán de categoría 3 (Mitch llegó a categoría 5 en su momento de mayor fuerza).  Gustav es también categoría 3 (puede que llegue a 4), va directo a Nueva Orleans.

En EEUU, el gobierno está bastante asustado, y con mucha razón.  Los republicanos redujeron en gran parte el programa de su convención que inicia el lunes, dejando en firme solaamente las cosas estrictamente necesarias.  Me atrevo a decir que si hay pérdidas significativas (humanas o materiales), el costo político para el Partido Republicano será tan grande que no cabría la menor duda de quién será el próximo Presidente (si a esto también le sumamos la selección para Vicepresidente por parte de McCain).  Creo que debido al temor de la población y la adecuada evacuación que se está realizando en estos momentos las pérdidas humanas serán mínimas, pero realmente no me extrañaría (con toda la tristeza del mundo) que Nueva Orleans quede sumergida otra vez entre aguas, indiferencia e ineptitud.