Qué frustrante es despertarse y saber que uno no estaba bien cobijado.

A dos tiempos

1. Bush veta ley que haría explícita la prohibición de usar tortura.
No hay nada que decir. El país más poderoso del mundo está en manos de una persona que no respeta los derechos humanos. ¿Es tan difícil entender que torturando uno puede tener la respuesta que quiera, no necesariamente la verdad?

2. Obama gana Wyoming.
Una cantidad muy pequeña de delegados, pero gana contundentemente. Un paso más hacia la candidatura demócrata. Realmente siempre me he sentido algo identificado con el partido demócrata estadounidense, pero nunca el don de oratoria de una persona me había impactado tanto. Seré un consumidor más que se impresiona fácil, pero realmente me atrapa su mensaje. Probablemente muchos ya han visto este video, pero ahí lo dejo para los que no. La canción está basada en un discurso de B. Obama.

El día que será

Mi mamá, para tranquilizarme y sintiendo mi impaciencia, a veces me recuerda: “no hay plazo que no se cumpla.”
Absolutamente todo lo que tiene una fecha para ocurrir, finalmente ocurre. La finalización de estudios, la salida de la U, la entrada a trabajar, el día de la boda, el inicio de algo grande, la finalización de hasta lo más insignificante.
Un día más para la fecha. Muchas cosas pueden ser determinadas en unas cuantas horas. Unas pocas páginas marcarán muchas cosas para los futuros años, pero nada de eso determina quien soy.
Si caigo es para salir adelante, si salgo avante es para recordarme que puedo hacer lo que me proponga. Es solamente un día, son solamente unas horas, son solamente unos trazos en un papel, y a la vez, son muchas cosas.
Un brindis por el tiempo que cura, que nos hace mejorar, que nos hace aprender, que nos hace llorar y que nos hace pensar.

En cada barrio hay por lo menos un loco

“En cada barrio hay, por lo menos, un loco.
El del nuestro se llamaba “Sebastián”.”

Esta es parte de la letra de “Sebastián” del actual Ministro de Turismo panameño, su alteza Rubén Blades. Al fiel lector de este blog le sugiero que si nunca la ha escuchado, la escuche. En realidad la historia de la canción es basada en otra canción de Son Miserables, llamada “Sólo las estrellas bastarán.”

Si realmente le ponen atención a la letra, realmente es de esas historias que le mueven el piso a uno. ¿Qué tanto está dispuesto uno a dar por un sueño? ¿Vale la pena? ¿Por qué si tanto queremos algo, no nos animamos?

A veces pienso que nos hace falta un poco más de locos para cumplir esos sueños, para dar el siguiente paso, para creer que podemos. No se trata de hacer cualquier estupidez que se nos ocurra, pero creer que podemos hacer muchísimas más cosas de las que generalmente hacemos. Creo que en Costa Rica nos pasa que nos quedamos muy cómodos con nuestra vida cotidiana, e incluso esa comodidad hace que nos aislemos un poco de lo que en realidad pasa en el mundo. Nuna hemos tenido que huir porque nos aterrorizan, hace décadas que no tenemos un enfrentamiento armado, no nos obligan a hacer servicio militar, la economía no está del todo bien, pero la verdad no se vive mal. En fin, a pesar de que en nuestra vida cotidiana a cada uno nos pasan cosas desagradables, al costarricense promedio nada nos da ese pellizco para impulsarnos a dar un paso más allá, a asumir responsabilidades que si no nos las impusieran a la fuerza, no las asumiríamos, a arriesgarnos y dejar un brete que no nos gusta, a salir a estudiar afuera, a empezar una empresa, a hacer algo concreto por el ambiente. Hay muchísimas excepciones y obviamente hay cosas que no son para todo mundo, pero estoy seguro que hay algo para todos.

Busquemos un poquito ese loco que traemos dentro, y a echar para adelante.

Mensajes en el messenger

Estudiando…
De viaje por África…
De vuelta de Noruega…
Estoy en un almuerzo…
Voy para Roma en 15 horas…

A veces me pregunto si es que realmente todo el resto del mundo se tiene que enterar de cada cosa que hacen (porque, no sé, como que si alguien realmente cernano no supiera de por sí para dónde va) o si es que cada vez que nos pasa algo bueno hay que rajar con todo conocido que haya.

Recuerdo la expresión de un amigo una vez que otra persona que raramente veía lo saludó y le preguntó que cómo le iba, a lo que contestó: “¡Vengo llegando de Alemania!” Ahhh, ya… Pura vida. Creo que lo que el compa pensó fue: bueno, le pregunté por compromiso, en todo caso quería saber si estaba bien, pero no me interesaba dónde andabas. Si él no lo pensó, yo sí.

Como que esos mensajitos de messenger me dan un sabor parecido…

Sobre mi hermano Rigo

Muchas cosas se me vienen a la mente cuando observo a mi hermano sentado viendo a la demás gente conversar. Realmente me llena de intriga y hasta un poco de envidia saber lo que pudiera estar pensando. Son tantas las cualidades suyas que quisiera imitar en cada día de mi vida, pero esa característica tan peculiar que poseo de ser “normal” no me lo permite.
Muchas veces, cuando mi paciencia se acaba, quisiera tener esa tranquilidad y la comprensión hacia los demás que expresa con sus gestos. También me encantaría poder llenar mi cuerpo con esa alegría tan pura en las fiestas, al oír la música sonar de fondo, casi explotando de emoción. Quisiera saber qué se sentiría no tener envidia de los demás, sino simplemente disfrutar cada sencillo detalle de la vida. Quisiera dormir con esa tranquilidad que lo hace, y despertarme con todas las fuerzas para seguir conociendo el mundo, y que el mundo me conozca a mi. Quisiera sentir la alegría de luchar hasta más no poder por un ideal, y finalmente triunfar en una piscina junto con mis compañeros. Al menos, me encantaría ser tan valiente como él para intentarlo.
Lamentablemente no puedo, no tengo esa suerte. Como le ocurrirá a muchas personas, la rutina diaria y las experiencias vividas nos alejan de actuar con tal nobleza. Sin embargo, tengo el privilegio de tener un hermano con todas esas cualidades. Hay pocas cosas que podría agradecerle a Dios más que la dicha de aprender cosas tan cruciales en mi vida de un ser humano tan grande como lo es él. Un ejemplo de ser humano, un verdadero atleta, un campeón. No puedo hacer otra cosa más que intentar, en cada acción que realizo, emular su grandeza y su valentía.

Camino andado

Publicado en “La Batuta Económica”

Al evaluar una etapa vivida, ¿hay mucha diferencia en la percepción que tengamos al principio de la misma, con la que tenemos al finalizarla? Dudo que alguien tenga una respuesta diferente a la mía: Bastante. Me resulta un tanto difícil reconocer públicamente que ha pasado mucho tiempo. No hace mucho estaba sentado en un pupitre de mi colegio recibiendo mi última lección de Estudios Sociales, ya hoy estoy a pocos días de graduarme.

Los resultados de esta etapa no han sido pocos Sin embargo, me acompañaría un gran cargo de conciencia si dijera que esta etapa de vida universitaria ha sido tranquila y despreocupante. Todo lo contrario. Ha sido la etapa más intensa y de mayor crecimiento personal en toda mi vida. He pasado los mejores y los peores momentos en estas aulas. No obstante, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que todos esos momentos me han dejado grandes enseñanzas. En realidad, eso es la vida: un aprendizaje constante de las cosas buenas y malas.

Creo que siempre recordaré las asoleadas en el pretil después de salir de clases. La peregrinación hacia nuestra calle 3 de San Pedro (la de la amargura). Mi primer examen de Economía, y consecuentemente mi primera quedada en la U. Los conciertos de la semana de Bienvenida al lado de la Carlos Monge, mi primera Semana U, los viajes en la Peri con los aguaceros de agosto, las pizzas, los arreglados, los helados de mango, la cerveza de mediodía, las fotocopiadoras, la fuente de la biblioteca, mi extravío llegando a mi primera clase de la deportiva, los almuerzos con los compañeros del colegio, la primera salida con gente de la U… En fin, todo mi primer año como estudiante de la UCR. No muy diferente al primer año de cualquier estudiante. Una etapa totalmente trascendente.

No puedo olvidar tampoco mi incertidumbre acerca de la carrera que escogí. Un período muy difícil que me provocó una angustia muy grande. Algunos de mis compañeros llegaron a la conclusión de que debían elegir de nuevo. En mi caso, finalmente logré adentrarme en la forma de pensar que se requiere para analizar los problemas desde un punto de vista económico. Comprendí que había elegido bien. Que a pesar de que tenía, y aún tengo, intereses muy diversos como las ciencias políticas, la administración, la matemática y la computación, obtendré mejores resultados aplicando la economía en mi vida profesional.

Comprendí además que todos los estudiantes de esta carrera, y en general de la Universidad, tenemos una responsabilidad enorme con el país. Nuestra excelencia académica debe traducirse en un mayor bienestar para todas las personas. Regla sencilla sin posibilidad de formulación de una excusa satisfactoria. Si esa transformación, aparentemente simple, no se concreta, seremos señalados como culpables del fracaso. Unas veces por tomar decisiones equivocadas, otras por no ser parte de los procesos de tomas de decisión. De ahí el sentido de responsabilidad al iniciar una carrera universitaria en ciencias económicas.

El 28 de febrero, alrededor de seis mil personas iniciarán esta nueva vida universitaria. No puedo obviar esta recomendación para los nuevos compañeros de nuestra Escuela. ¡Disfruten esto! Solo una vez se vive. No estudien, por favor. ¡Aprendan! Aprendan a vivir plenamente, a tomar decisiones propias, a formarse criterios, a expresarse, a ser uno mismo, y finalmente, a ser excelentes teóricos pero sin olvidarse de que los números en economía en ocasiones no son sólo números, son personas. No dudo que enfrentarán obstáculos grandes, pero tengan la certeza de que superarlos será su mayor recompensa. Tampoco dudo que enfrentarán períodos difíciles y de mucha incertidumbre, pero sepan que las mejores lecciones se aprenden en la adversidad.

Finalizo citando al cantautor nacional, Fidel Gamboa, con una frase muy útil para los futuros investigadores, gerentes, diputados, ministros, profesores, ciudadanos de nuestro país: “Se que a veces miro para atrás, pero es para saber de dónde vengo.”