¿Recorte presupuestario?

El día de ayer se dieron un par de publicaciones en blogs. En primer término, Sergio Pacheco se manifiesta totalmente opuesto al recorte presupuestario para las universidades públicas que se anunció el día de ayer. Luego, en los comentarios y en su propio blog Eric JMS expresa que es válida la reducción.

Primero quiero ubicar al lector en cuanto a mis posiciones:   estudié en la UCR y soy un ferviente defensor de esta y las demás instituciones públicas.  Creo que el aporte que hacen al país es incalculable y, en mi caso particular, prácticamente puedo decir que todos los costarricenses me regalaron la educación que tengo.  También difiero muchísimas veces de las políticas que ha impulsado este gobierno y el Presidente ciertamente no es de mis personas favoritas.

Con respecto al anuncio, aunque generalmente no concuerdo en nada con los planteamientos de Eric, acá ocurre algo curioso en términos  de los cálculos que me llevan a estar de acuerdo con el fondo de lo que dice.   Si uno ve en términos de colones, efectivamente el presupuesto que va hacia las universidades se está reduciendo.  Si se ve en términos de la fracción del PIB (que es efectivamente lo que se negocia), no hay ningún cambio, se mantiene igual.   Cualquier decisión que hubiera tomado el Ejecutivo tendría una gran repercusión.  La que tomó, reducir el monto en colones y mantener el porcentaje del PIB que aporta, afecta el presupuesto que tenían las universidades previsto para este año.  Si hubiera decidido no variar el monto en colones, hubiera aumentado significativamente el monto porcentual sobre el PIB,  poco más de un 0,03%.

¿Por qué no?  Yo me pregunto lo mismo, nunca está de más invertir más en educación superior.  Ya quisiera yo que más gente que quiere y tiene capacidad de entrar a las universidades públicas lo pudiera hacer.  Me parece fantástico que subsidiemos la educación superior, los beneficios de largo plazo son incalculables.  El problema es que, como en todo, los recursos son limitados.  Si aumentamos lo que le damos al FEES, le quitamos a otras cosas.  Podríamos quitarle a las cenas de Cerutti y a la DIS, eso sería fenomenal, pero esa discusión se debe dar cuando se negocia el FEES, no se debe dar cada vez que la economía está mal (y en todo caso, no se hasta donde darían esas “partidas” como para poder mantener el presupuesto actual).  Precisamente la negociación se hace para que las universidades puedan negociar y tener seguridad en cuanto al aporte que recibirá durante los siguientes años.

Ahora bien, cuando en los comentarios publicados en La foto salió movida se da una discusión acerca de “los números del BCCR” con cierto sarcasmo acerca de esos cálculos.  ¿Son una movida política?  ¿Dijo Arias:  “reduzcamos el PIB para darles menos plata a los de las U’s que tanto me detestan”?  Por más mala intención que tuviera, dudo mucho que algún presidente quisiera meter la política en el BCCR, particularmente de esa manera.   Cualquier mandatario lo que querría sería que crezcamos más, no menos.   También, los números que se hablan del BCCR no son del presupuesto del BCCR (por lo tanto es irrelevante si gana o no con el MONEX o lo que sea), sino de la estimación que hace del PIB.  La estimación de crecimiento del PIB del 2009 era 4.9%, ahora es 2.2% por razones más que obvias (construcción, exportaciones, etc.)  Cuando el PIB se reduce, eso significa que menos plata entra como impuestos porque las empresas venden menos, importan menos, etc… Menos plata para el gobierno significa que hay menos plata para todo:  para cosas extremadamente relevantes como la educación, la salud y demás, y menos plata para otras que no son tan relevantes.

Un punto final muy importante es que dudo muchísimo que el aporte de este año comparado con el del año anterior sea menor.  Dice la noticia:  “Las universidades han recibido un aumento gradual de estos recursos, pues en el año 2005 la contribución era del 0,87% del PIB, pero para este año es del 1,05%.”  Eso significa, si los cálculos no me fallan, que desde el 2005 el FEES ha aumentado 0,045%, más de lo que se le está reduciendo en términos de colones el monto de este año.

Me molesta mucho que vaya menos plata a las universidades, pero la situación es apremiante y no creo que se les esté dejando en una posición mala con respecto al año anterior.  En todo caso, estarían en una posición parecida, si no es que un poco mejor.

I.O.U.C.R.

Recientemente salió a la luz el documental I.O.U.S.A., la cual ha recibido muy buenos comentarios por parte de la crítica.  Tiene una calificación de 92% en Rotten Tomatoes y Roger Ebert dice “…it accomplishes an amazing thing. It explains the national debt…”

No he tenido la oportunidad de verla completa, pero sí el resumen de 30 min que está más abajo.  Me llamó la atención por varias razones.

De una forma muy documentada con entrevistas, estadísticas y hechos logran comunicar de una manera relativamente sencilla un problema que agobia la economía estadounidense en la actualidad, y que engloba varios problemas específicos pero igual de graves: los estadounidenses (tanto el gobierno como el público) consumen mucho más allá de sus límites.   La preocupación va más allá de la afiliación partidaria: tanto republicanos como demócratas se manifiestan alarmados, pero ninguna persona ha asumido el liderazgo para solucionar el asunto.

Lo preocupante de una situación como estas no es solamente que una crisis severa afecte a los costarricenses, sino que los mismos síntomas respecto al consumo de la población son perceptibles en Costa Rica.   Hoy mismo indica La Nación que “el gasto en consumo final de los hogares creció en el 2007 un 6% con respecto al 2006, el mayor aumento en 10 años, según la medición que realiza el Banco Central.”  No solamente eso, sino que aún cuando el crecimiento del PIB fue 1,4% menor que en el 2006, el consumo aún así creció.  Si bien es cierto hubo un gran crecimiento en la formación bruta de capital, mucho del crecimiento en la construcción fue en viviendas, de acuerdo con el INEC.

¿Cuántas personas conocemos que empezando a trabajar compran carro nuevo?  ¿Cuánta gente tenía que dejar el carro guardado cuando la gasolina tuvo el precio más alto jamás registrado?  ¿Cuánta gente no tiene plata para salir, pero anda con un celular de $400?  ¿Cuánto tenemos ahorrados nosotros mismos?  ¿Cuánto tienen ahorrados nuestros amigos?  ¿Cuántas de esas nuevas viviendas han sido compradas con préstamos de personas que tienen el presupuesto justo para pagar la cuota?  ¿Qué pasará si la crisis se generaliza y nos afecta?  ¿Cuánta gente no compra un tele “a paguitos” porque es muy bonita la pantalla plana, pero terminan pagando el doble o hasta el triple por ella?  ¿No sería mejor ahorrar un poco y ahorrarse muchísimo dinero?  ¿Qué clase de racionalidad usan los consumidores al irse de bruces con créditos así?

La adicción al consumo que menciona el documental no es exclusiva de los estadounidenses, ha invadido nuestra sociedad costarricense.  A pesar de la desaceleración económica, la venta de automóbiles sigue igual de dinámica:  “El mercado automotriz del país mostró en el primer semestre del año 2008 un significativo crecimiento de un 25%, ligeramente menor al observado en igual lapso del año pasado (27%)”, dijo (Elvia) Campos,” nos dice nuevamente La Nación hace un par de meses.  En ese mismo artículo indica que el crédito para consumo llegó a crecer 41% interanual a marzo de este año.  ¡41%!  Las personas pidieron 41% más en préstamo para consumo.  No para construir una casa, o invertir en un negocio.  ¡PARA CONSUMIR!  Por supuesto que eso se ve bien cuando uno mira el PIB global.  La gente consume más, los negocios venden más, hay más viviendas… En fin, una maravilla.   ¿Sostenible?  Por supuesto que no.  Los negocios se relamen los bigotes con este tipo de comportamiento, pero ¿cómo es posible que la venta de vehículos y el consumo en general aumente a esos ritmos?  ¿Acaso el futuro se ve tan bien?

Queda el video como advertencia para reflexión.

Farmer in Chief

Recientemente escuché una entrevista con Michael Pollan en Fresh Air con motivo del artículo que Pollan publicó en el NY Times.  El artículo es una carta abierta a los candidatos de la campaña presidencial estadounidense.

Es curioso pero, acerca un tema que afecta tanto la vida diaria como lo es la política alimentaria de un país, generalmente no tenemos suficiente información o como lo menciona él, ni siquiera entendemos de qué se trata una política de este tipo.  En la entrevista explica qué es lo que ocurre en Estados Unidos con respecto a cuáles alimentos se incentiva a cultivar por medio de políticas federales, y cómo podrían modificarse dichas políticas para incentivar el cultivo de productos que mejoren la salud de las personas y reduzcan la obesidad.  La razón por la que la comida rápida es exageradamente barata es porque utilizan los insumos (soya, maíz, etc.) que son subsidiados fuertemente y que, además, se requiere que sean plantados en inmensas extensiones.

También trata temas como la rotación de cultivos con animales pastando, y que esto puede hacer innecesario el uso de tantos pesticidas.  Un tema también muy interesante es la falta de regulación de las “granjas” donde se crían animales para alimentación, que más que verdaderas granjas, son algo similar a ciudades que producen muchísimos desechos y que no están reguladas lo suficiente ya que generan muchísima contaminación y que requieren de muchísimos antibióticos ya que los animales están prácticamente en hacinamiento.

Dentro del link de la entrevista se puede buscar la entrevista para escuchar.

“Bear Stearns is fine”

Las acciones de Bear Stearns pasaron de unos $80 a $2 en pocos días.  El efecto de la crisis se siente cada vez más sobre nombres que son grandes en Wall Street.   Sin embargo, el propósito de este comentario no es discutir la crisis de esta empresa, ni siquiera los problemas en la economía estadounidense en este momento.

El propósito es comentar lo que probablemente será motivo de burlas, chistes (tal vez hasta alguien que pierda la cabeza) por una “recomendación de experto.”  Jim Cramer es un presentador de televisión en CNBC.  Bastante explosivo el tipo, algo controversial a lo largo de su carrera.  El punto es que en Estados Unidos muchísima gente invierte en bolsa como forma de ahorro con altos rendimientos.   Abunda la información financiera y abundan programas en los que “expertos” como él recomiendan a las personas qué comprar y qué no comprar.

Supondríamos que una persona que debe ganar millones por su programa debe tener fuentes de información bastante buenas, corroborando que las recomendaciones que de sean las más apropiadas y jamás poner en riesgo el dinero de sus fieles televidentes.  En realidad, aunque no fuera así, hay una alta probabilidad de que nunca sea descubierto nunca.  Si es buen comentarista, agradable a los oídos gringos y no hay ningún problema grave, nada pasa.  Eso fue hasta que ocurrió que fue público que Bear Stearns estaba en graves problemas, y JP Morgan finalmente lo compraría a $2 la acción.

El cuento es que el 10 de marzo empezaron rumores de que el banco tenía problemas de liquidez debido a la crisis del mercado inmobiliario estadounidense.  Se negaron los rumores, pero muy pocos días después ocurrieron los eventos ya mencionados.  Pues este tipo sale el 11 de marzo en su programa recomendando COMPRAR acciones de Bear Stearns.   ¡COMPRAR!  Me puedo imaginar a los viejitos tomando la sopa, pensando en que el señor que tiene un programa muy famoso debe estar en lo correcto y llamando a su corredor temprano en la mañana del 12 de marzo.   Es incomprensible.  Es casi imposible que alguien con ese perfil no tuviera al menos alguna señal que le indicara que de verdad existía algún problema.  En todo caso, nada le hubiera costado quedarse callado tres  días más.  El 14 de marzo salió AP anunciando que a Bear Stearns lo iba a ayudar la Fed y JP Morgan.  Aún y cuando pensara que todo estaba bien, ¿a quién se le ocurre recomendar comprar?

A veces cuando veo las noticias en Costa Rica siento una tristeza de que la calidad del periodismo televisivo está disminuyendo obscenamente.  Es un ¿consuelo? saber que no estamos solos en esto.

PD:  resulta que este tipo tiene un tour de universidades, “Back to school.”  ¿Adivinen cuál es la primera universidad que visitará esta temporada?   Prometo comentar más en detalle cuando venga.

Aumenta déficit comercial

Publicado en “Actualidad Económica” No. 329, Diciembre 2005.
http://www.actualidad.co.cr/archivos/noticias.htm#deficitEnero del 2005 fue, casualmente, el primer mes en la historia de nuestro país en el cual el déficit comercial acumulado anual superó la barrera de los dos mil millones de dólares. Es claro, transcurridos diez meses completos del 2005, que esta tendencia no se haya frenado. Más bien, la brecha pareciera ampliarse con fuerza hacia el cierre del año, alcanzando la poco despreciable suma de US$2.483 en octubre. Mientras las exportaciones han crecido 9,1% en los primeros diez meses del año, las importaciones han aumentado 13,2% en el mismo período.


Un factor clave en el incremento de las importaciones es el aumento de la factura petrolera de nuestro país. Entre diciembre y octubre, las importaciones de combustibles y lubricantes han aumentado en una cifra cercana a los US$200 millones, lo que representa un incremento de 33% en términos porcentuales respecto al 2004. Es evidente el impacto de los precios internacionales del petróleo sobre el monto facturado. Si nos olvidamos por un momento del monto en dinero y nos concentramos en el consumo en barriles, observamos que este apenas crece 2% en promedio durante el último año.


¿Qué ha causado que nuestras exportaciones aumenten durante este año? A finales del 2004 y principios del 2005, nuestras exportaciones aumentaban en menos de 5%. Pareciera que esta tendencia se revirtió en los últimos meses, alcanzando tasas cercanas a 12%. De primera entrada, este aumento parecería anunciar una recuperación abrumadora de nuestro sector exportador y un excelente augurio para los productores nacionales. De hecho, sectores como el agrícola, el textil y la industria han mejorado sus perspectivas sustancialmente. Sin embargo, es crucial destacar el principal motor de nuestras exportaciones en los últimos meses: las exportaciones de componentes electrónicos para microprocesadores (donde se incluyen, claro está, los chips que produce Intel). Según cifras de Procomer, este rubro exportador crece en la actualidad a una tasa cercana a 30%, recuperando en términos nominales el terreno perdido durante aproximadamente dos años.

Por otra parte, también se observa una importante caída en las exportaciones de productos tradicionales, especialmente del banano.

Entonces, si estamos comprando cada vez más en relación con lo que le vendemos al resto del mundo, ¿de dónde obtiene nuestra economía los fondos para realizar estas operaciones? Este sostenido ensanchamiento de la brecha comercial se ha financiado en gran parte gracias a los ingresos de divisas proveniente de la prestación de servicios. Por ejemplo, los ingresos netos por viajes (con datos al primer semestre del año) han aumentado en 21% con respecto al mismo período del año anterior. Las cifras del Índice Mensual de Actividad Económica del sector hotelero dan cuenta del dinamismo que experimenta en la actualidad esta actividad, alcanzando crecimientos por encima de 13% en términos anuales.

Es importante destacar también el aumento de la inversión extranjera directa (IED). El Banco Central indica, de acuerdo con cifras que aún son preliminares, que el monto de IED en el primer semestre creció cerca de 10% con respecto al mismo período del año anterior (unos US$30 millones en términos nominales). El monto total de la inversión extranjera en el período que comprende de enero a junio es prácticamente suficiente para financiar el déficit comercial en el mismo período. Un rasgo muy importante en este análisis y que trasciende el ámbito del financiamiento de la demanda interna por bienes del exterior es que, Costa Rica, sigue siendo un destino importante de inversión por parte de otras naciones. Esto no solo nos ha permitido incrementar nuestro consumo, sino que además garantiza fuentes de empleo, las cuales son, en su mayoría, mano de obra calificada. Una inteligente estrategia de atracción de inversiones permitirá al país generar mejores fuentes de empleo y asegurar de esta manera mejorar el ingreso disponible de la población.

Otros factores que han permitido financiar el déficit comercial en los últimos tiempos son los créditos comerciales para la compra de bienes y servicios en el exterior y las transferencias corrientes que no incluyen al gobierno general. Los créditos comerciales netos en el primer semestre alcanzaron unos US$170 millones, cifra muy superior a la observada en años previos, contrastando incluso con un valor neto negativo en el 2004. En cuanto a las transferencias corrientes, estas se explican en su mayoría por el aumento de las remesas familiares que provienen del exterior. Se observó un crecimiento en el primer semestre cerca de US$34 millones (41%) con respecto al mismo período del año anterior.

De inflación y tipo de cambio

Comentario en el foro “La Palestra Económica”Soy de la opinión que, a pesar de que el resultado de las mediciones de inflación de Costa Rica es preocupante, no es del todo malo.

Las siguientes dos son mis razones principales.

1. No somos el único país afectado por el shock internacional de los últimos dos años. Ni siquiera podríamos decir que, en términos relativos a los años previos, somos el país más afectado. La siguiente tabla puede ser de utilidad para comprender el argumento:

Si se observa con detenimiento, El Salvador ha más que duplicado su inflación con respecto a 2003. Ni siquiera la dolarización ha permitido mantener niveles bajos de crecimiento de sus precios internos.

2. La inflación en términos de dólares es controlada. Si “dolarizáramos” nuestra inflación (esto es, convertir los cambios en nuestra inflación interna con las variaciones en el tipo de cambio nominal) descubriríamos que nuestra propia inflación no se aleja mucho de la inflación estadounidense. Más bien, sigue con bastante exactitud (por supuesto, con rezago), el sendero que tiene la inflación estadounidense. Por otra parte, si realizáramos este mismo ejercicio para otros países, el resultado sería sorprendente. Por ejemplo, la inflación brasileña dolarizada ronda el 35% anual, la chilena el 20% anual y la mexicana superior al 10% anual. Si nos remitiéramos solamente al resultado inflacionario, los resultados para Costa Rica no serían nada alentadores. Pero si consideramos la apreciación real que han tenido monedas como las sudamericanas, encontraríamos que el resultado es muy diferente. La pregunta en este caso sería si preferimos nuestra situación actual (una inflación EN COLONES alta) a la entrada de capital especulativo a nuestras economías (el causante de la apreciación de las monedas de estos países). A mi no me agrada la inflación, pero ciertamente este tipo de ingresos de capital no son nada deseables por la volatilidad que le añaden a la economía.

Finalmente, quisiera dejar algunos puntos claros. No estoy defendiendo que sigamos con los niveles inflacionarios que enfrentamos actualmente. Sin duda nos enfrentamos a una situación bastante difícil, especialmente en cuanto a la disminución del ingreso real de las personas. Es más que obvio que el ingreso de las familias se ha estancado y que el efecto es aún peor sobre las familias con menos recursos. Tampoco creo que el sistema de minidevaluaciones deba seguir operando durante mucho tiempo, y más bien se debe promover un cambio gradual hacia la flexibilización cambiaria. Esto permitiría aplicar la política monetaria de manera más efectiva (con niveles de inflación bajos) y, además, ahorrarnos sustos como los de inicios de este año al ingresar cerca de 200 millones de dólares de capital especulativo a nuestro país (gracias a la subida de tasas de interés).

Con lo que definitivamente no estoy de acuerdo es con llamar el resultado inflacionario de Costa Rica malo sin hacer ninguna salvedad. Ciertamente no es el mejor, pero si realizamos un tipo de “benchmark,” nuestra economía no parece estar en estado crítico. Eso sí, acerca de las reformas: para luego es tarde.

Nosotros los economistas…

Publicado en “La Batuta Económica”

Hay quienes dicen que los economistas dominamos muy bien el terreno teórico, pero que fallamos preocupantemente al aplicar nuestros conocimientos en la vida real. Nadie puede cuestionar la importancia de la “economía de pizarras.” La abstracción de la realidad que realizamos por medio de modelos, matemática y razonamiento teórico nos acerca cada vez más a la comprensión de la forma en que los agentes económicos (sean personas, familias o sociedades) toman sus decisiones. Esta es la forma más natural que ha utilizado la ciencia para poder avanzar hacia nuevos conocimientos que mejoren el desempeño del hombre en todos los ámbitos en los que se desenvuelva. Sin embargo, es importante realizar un análisis concienzudo acerca de cuál es la forma en que el economista logra esa mejora para la sociedad. ¿Efectivamente logra trascender su visión teórica para convertirse en promotor de incrementos reales en el bienestar de las personas?

Desde los primeros cursos de la carrera tenemos cierta noción de que el ámbito de incidencia más importante para el quehacer del economista es determinar, gracias a todos esos conocimientos, la forma más apropiada en que una sociedad debe asignar sus recursos y aplicar las políticas acordes con ello. Sin embargo, debemos tener claro que para ello no basta con conocer la mecánica del análisis marginal o las interrelaciones macroeconómicas de economías pequeñas y abiertas, por ejemplo. La aplicabilidad de políticas económicas que realmente funcionen depende de muchísimos aspectos. Una de las razones que me motivaron a estudiar esta carrera se debe a la estrecha relación que debe tener la economía con otras ciencias. Sin embargo, esta flexibilidad que nos indicaría una posible fortaleza de nuestro ámbito de estudio generalmente se convierte en una debilidad muy preocupante. Para que un economista logre comprender todas las implicaciones de sus modelos, de sus números y de sus razonamientos debe tener algo de sociólogo y filósofo. Además, debe tener algo de administrador y de político. Debe poseer características de estadístico, pero también de historiador. De antropólogo y abogado. Matemático y politólogo. Y con ello no bastaría.

Saber mucho de muy poco, en realidad es saber casi nada. De nada vale nuestro trabajo si no es aplicable a una realidad social mucho más compleja que lo que generalmente suponemos. Este aislamiento teórico que sufren muchos economistas (y para nuestros efectos, sufrimos los estudiantes de economía) implica dar pasos hacia atrás en la concreción de nuestros objetivos profesionales. Recuerdo con algún sinsabor la ocasión en la que tuve que admitir ante un familiar uno de nuestros secretos profesionales mejor guardados: gran parte de las decisiones en cuanto a políticas económicas no son tomadas por economistas. ¿Por qué? Porque no nos metemos en política. Precisamente por no ser comunicadores, sociólogos, antropólogos, politólogos… Preferimos escudarnos en la academia o en la vida privada antes que asumir el rol que deberíamos desempeñar. “Aquél que piensa y no es capaz de comunicar a otros lo que piensa, se ubica en el mismo nivel de aquél que no es capaz de pensar.” (Pericles) A criterio personal, incluso consideraría como una falta a la ética profesional de un economista no hacer el esfuerzo por incidir. Por trascender la pizarra y el papel. Por utilizar los números y las fórmulas como un arma, y escudarse con sus propios argumentos y lograr finalmente ganar batallas en las que nunca se olvide el origen social de la Economía… Que los números no son números, ¡son personas!

Considero propicio el momento que atravesamos en la actualidad. Pocas ocasiones en la historia costarricense han comprometido de tal manera a los universitarios, a los futuros profesionales. No debemos permitir que las personas menos informadas y con intereses privados tomen las decisiones de política económica. Como futuros tomadores de decisiones, debemos lograr comprender todas las relaciones que rigen nuestro entorno para incidir en el proceso político de manera que el resultado sea el mejor para la sociedad en su conjunto. En nuestras manos está la responsabilidad.