Sobre mi hermano Rigo

Muchas cosas se me vienen a la mente cuando observo a mi hermano sentado viendo a la demás gente conversar. Realmente me llena de intriga y hasta un poco de envidia saber lo que pudiera estar pensando. Son tantas las cualidades suyas que quisiera imitar en cada día de mi vida, pero esa característica tan peculiar que poseo de ser “normal” no me lo permite.
Muchas veces, cuando mi paciencia se acaba, quisiera tener esa tranquilidad y la comprensión hacia los demás que expresa con sus gestos. También me encantaría poder llenar mi cuerpo con esa alegría tan pura en las fiestas, al oír la música sonar de fondo, casi explotando de emoción. Quisiera saber qué se sentiría no tener envidia de los demás, sino simplemente disfrutar cada sencillo detalle de la vida. Quisiera dormir con esa tranquilidad que lo hace, y despertarme con todas las fuerzas para seguir conociendo el mundo, y que el mundo me conozca a mi. Quisiera sentir la alegría de luchar hasta más no poder por un ideal, y finalmente triunfar en una piscina junto con mis compañeros. Al menos, me encantaría ser tan valiente como él para intentarlo.
Lamentablemente no puedo, no tengo esa suerte. Como le ocurrirá a muchas personas, la rutina diaria y las experiencias vividas nos alejan de actuar con tal nobleza. Sin embargo, tengo el privilegio de tener un hermano con todas esas cualidades. Hay pocas cosas que podría agradecerle a Dios más que la dicha de aprender cosas tan cruciales en mi vida de un ser humano tan grande como lo es él. Un ejemplo de ser humano, un verdadero atleta, un campeón. No puedo hacer otra cosa más que intentar, en cada acción que realizo, emular su grandeza y su valentía.

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2 comentarios

  1. Estimado Alfaro, creo no tuvimos el gusto de conocernos, puesto que mi mujer, Florencia Gabrielli, es compañera tuya del doctorado un par de años más avanzada y yo me vine hace un tiempo de State College. Ella me comentó de este blog y la verdad que comparto 100% tus palabras hacia tu hermano, quizás porque yo también tengo un hermano Down y si bien no ha sido tan exitoso en un deporte…es un campeón igual, compartiendo ese corazón gigante, emanando cariño incondicional y pureza de sentimientos.
    Simplemente quería sumarme a tu blog y agradecimiento a Dios por darnos la posibilidad de mejorar nuestras vidas compartiendo con personas de tan excelente cualidades y valores…muy difíciles de encontrar entre “normales” como nos hacemos llamar. Saludos. Carlos.

  2. Alonso, en el momento de las olimpiadas verlos por tv, saber que uno conoce su historia, que somos familia, y ver de la manera en la que Eli gritaba, y ver a Riguito nadar, no tiene precio, yo vi todas las olimpiadas, vi todos los reportajes, lei y rebusque por todo lado, fue un orgullo tan grande el que yo sentía, que era como si fuera mio. Te cuento que lloré, se me herizaron los pelos, sentí ansiedad y muchas otras cosas más, lamentablemente fue imposible comunicarnos y decirles que estabamos con ustedes, a larga distancia pero que ahí estabamos en espiritú y corazón. Un gran abrazo y un beso enorme, nea!

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