5842 días

Estamos a 5842 días para el desarrollo.Sin ninguna duda en sus palabras, el candidato presidencial (y muy probablemente, futuro presidente de nuestro país) Óscar Arias afirmó hace un par de días que para el 2021 seremos un país desarrollado.

La verdad, me alegré muchísimo. Nada más alentador para jóvenes profesionales como mis compañeros de generación y yo que imaginar en tan sólo dieciséis años lograr dar ese salto hacia el primer mundo. Me imagino que podremos transitar por vías muy modernas, con al menos dos aeropuertos de calidad mundial. Nuestros puertos serán la envidia incluso de los panameños, porque claro, seremos un país desarrollado. Podremos, obviamente, hacer por primera vez honra de ese apelativo utópico de “suiza centroamericana” (ojalá que sin la tasa de suicidios de los europeos).

Nuestro sistema educativo y el sistema de salud retomarán la senda de la cuál se desvió hace unos veinte años. La cobertura de secundaria será cercana al 100%, mientras que las filas para atención primaria de la salud de los costarricenses habrán desaparecido. De la misma manera, podremos garantizar educación superior para aquellos que la deseen. Pero eso sí, de calidad, de primer mundo.

Nuestro sistema financiero será de primer mundo, con una bolsa que permita financiar a las empresas de manera eficiente sin aumentar significativamente los costos de ello. Sin duda, las empresas que han abandonado la práctica de emitir acciones por medio de la bolsa, volverán a utilizarlos con el mayor éxito. Nuestros bancos serán sumamente competitivos, y permitirán acceder a crédito a las personas que realmente lo necesitan, no a quienes, más bien, les sobra dinero.

Más importante aún, seremos un país mucho más equitativo, espero yo. En este punto sí nos diferenciaríamos de otros países desarrollados en las que la concentración de la riqueza es obscena, y donde la pobreza (y la miseria) está institucionalizada y legitimada. Basta recorrer las calles de Los Ángeles o París mismo para palpar el dolor humano del abandono social, de los mendigos sin nada que comer, sin techo y sin trabajo. Espero que en esto sí nos diferenciemos.

En fin, estoy sumamente contento. Lástima que al presidente de hace 20 años no se le ocurrió. Ya estaríamos disfrutando las mieles del éxito.

Un amigo, que sabe bastante de estas cosas, me dijo que era la misma persona. Yo no le creo.

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Una respuesta

  1. Frikin buen tema 🙂

    Iba entendiendo todo claramente hasta que mencionó cosas económicas jajaja

    Yo tampoco creo que sea el mismo presidente, este candidato está viejo y no jovial como el otro, está cansado y no rebosante de “nuevas ideas”, no es elocuente como el de antes.

    Mmmm de por sí, este señor tiene mucha plata, para que iba a querer ser presidente dos veces? nombres! con lo cansado que es eso de ser el mae más importante en un país.

    Además, este anda preocupado por hacerse de cualquier esposa, yo le voy a proponer matrimonio si me deja forrada en billetes luego de su mandato, el otro tenía a toda una dama de compañera, y se la gorreaba, dicen.

    No sé, hay cosas que no me calzan.

    Saludos

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